Érase una vez en Atlixco...
Por: Miguel Nicolás, Rafael Magallanes, Daniela Rosas, Karla Vázquez.
Nos encontrábamos platicando con compañeros de la clase sobre las famosas “misiones”, en las que visitamos distintos pueblos medianamente alejados de la ciudad, les hablamos del evangelio, y los acercamos un poco más a Dios y a la Eucaristía. Mencionamos una comunidad que visitamos en el año 2019, Huiluco. Esta comunidad está localizada en las afueras de Atlixco, y existe una cantidad mínima de personas que hablan náhuatl. Rafa y su papá tuvieron la oportunidad de hablar un poco con un señor llamado Ocotlán en esos tiempos, y tuvieron la suerte de escucharlo hablar en ese idioma. El señor les contó que fueron sus padres los que le enseñaron un poco sobre esta lengua que tanto caracteriza a la cultura mexica. Pero también les dijo, con la mirada cabizbaja, que sentía que la identidad y el esparcimiento de esta lengua iba en decaída, y estaba en lo correcto. Y es que, desde tiempos de la conquista hasta hoy en día, las lenguas maternas de nuestra cultura se han ido extinguiendo poco a poco. A pesar de que las instituciones y organizaciones involucradas con el cuidado, esparcimiento y conservación de las lenguas maternas locales han hecho grandes esfuerzos, es sabido que las personas que practican y hablan estas lenguas son normalmente clasificadas y encasilladas como socialmente “inferiores”. Este racismo es el factor principal por el cual los hablantes de esas lenguas indígenas dejen de usarlas, y por ende, no les enseñen a sus hijos, primos, conocidos, familiares, etcétera, a hablarlas. El náhuatl ha sufrido mucho, pero Ocotlán, un señor de 87 años, nacido en una comunidad indígena de Atlixco, fue un orgulloso parlante de su lengua madre. Lastimosamente, el señor Ocotlán falleció en febrero de este año, y eso significó una pérdida más para los hablantes del náhuatl. Antes de que falleciera, les contó a Rafa y a su papá que no había tenido la oportunidad de transmitir su lengua madre a sus sucesores, es decir, a ninguno de sus 8 hijos. Él era consciente de lo mucho que han sufrido las lenguas maternas de nuestro país, pero siempre mantuvo la esperanza de que, algún día, la sociedad le dé su lugar al náhuatl y a los cientos de idiomas que están esparcidos por todo el territorio.
Me resultó muy interesante la anécdota acerca de la lengua materna, ya que muchas veces debido a la modernidad y al constante cambio que sufre nuestro entorno en todos los aspectos, sociales, naturales, políticos, industriales, etc., muchas veces perdemos de vista conceptos tan fundamentales como lo es nuestra lengua materna.
ResponderEliminarLa globalización y la diversificación de los idiomas, así como sus diferentes modismos y variantes, han provocado que ignoremos y le restemos importancia a nuestra lengua materna, corriendo el grave riesgo de desaparecer, tal y como se narra en la presente publicación.
Esto nos hace reflexionar que debemos intensificar el conocimiento y difusión de dicha lengua, en este caso, el náhuatl, ya sea a través de las propias generaciones (de las mayores a las más jóvenes), convirtiendo en una especie de tradición el hecho de que trascienda de generación en generación y a su vez, implementando cursos especiales, accesorios en las diferentes comunidades parlantes de dicha lengua, a fin de evitar que caiga en el olvido y aún peor que corra el riesgo de extinguirse debido a la falta de conocimiento y práctica de la misma.
María Esther Planell Sánchez.
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ResponderEliminarLa anécdota refleja con claridad la triste realidad que sufren nuestras raíces, pues desgraciadamente la modernidad y los avances tecnológicos han contribuido a la desaparición de los dialectos que son parte de la cultura de México. Considero, debemos contribuir desde nuestra trinchera para evitar que desaparezcan, precisamente, difundiendo ese tipo de anécdotas de manera que sean conocidas por personas que hablan dicha lengua, para que se sientan orgullosos y de esta manera aprendan y a su vez transmitan a sus hijos las tradiciones de nuestros antepasados.
ResponderEliminarMiguel Nahim Nicolás Jiménez